Cada oveja con su pareja
The new “green economy” in Spain has been a total flop. Socialist leaders promised that implementing hardcore restrictions on carbon emissions and forcing the nation over to a “green economy” would result in a flood of “green jobs”. But that simply did not happen. In fact, a leaked internal assessment produced by the government of Spain reveals that the “green economy” has been an absolute economic nightmare for that nation. Energy prices have skyrocketed in Spain and the new “green economy” in that nation has actually lost more than two jobs for every job that it has created. But Spain so far seems unwilling to undo all of the crazy regulations that they have implemented.
Via BusinessInsider
El Gobierno, a través del Idae (Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía) ha elaborado un nuevo Plan de Energías Renovables hasta el año 2020 que reduce sustancialmente las previsiones de nuevos proyectos verdes que realizó el Ejecutivo hace apenas tres meses. En marzo el Gobierno presentó un paquete de medidas para salir de la crisis.
A lo que no renuncia el Gobierno de José Luis Zapatero es a las nucleares. Se contempla que los siete reactores nucleares que habrá funcionando tras el cierre de Garoña, en 2013, sigan aún en 2020.Via Expansion.com
Me sabe mal acabar con un resultado tan simplón después de este artístico arrejunte de párrafos, pero… de aquí a que Zapatero acabe votando a Gallardón en las próximas generales, hay un paso.
Fibre Channel
Aunque se aparta ligeramente de los contenidos impartidos en el aula, me gustaría tratar en este breve apunte una tecnología basada en esos mismos conceptos que hemos estudiado en la asignatura.
En los últimos años, fruto de la proliferación de lo que se conviene en llamar “la nube”, y particularmente a las necesidades de almacenamiento que esta evolución requiere, y no en menor medida, gracias a la evolución del campo de la supercomutación, se vivió el desarrollo de una tecnología que empezó en 1988, y cuyos motivos iniciales distan ya bastante del sentido que ahora tiene. Ha sido y está siendo la tecnología que permite que Google pueda procesar las consultas en casi tiempo real, y la que consigue que Facebook y Flickr puedan almacenar terabytes de datos sin, aparentemente, mayores complicaciones.
Fibre Channel
Fibre Channel (dígase igual en castellano, por dignidad), comenzó en 1988, siendo su estándar aprobado en 1994. Inicialmente, su cometido era el de reemplazar HIPPI (precursor del SCSI, y primer estándar de transmisión que llegó al gigabit), pero poco tiempo después, comenzaría a tener aplicaciones más ambiciosas.
Fibre Channel deriva de lo que podría considerarse una familia de ganadores. Mientras el estándar de Ethernet era todavía de 10 Mbit/s y SONET estaba aun a nivel OC-3 (155 Mbit/s), HPPI, su precursor, llegaba a los 0,8 Gbit/s.
Fibre Channel, en su primera versión (1GFC) nacía ofreciendo 1.06 Gbit/s, y aunque inicialmente su uso se limitó a redes de supercomputación, hoy en día es el estándar de facto de las redes de almacenamiento.
En las redes de Fibre Channel se usan tres tipos de topologías distintas: P2P, AL y SW. En las redes FC-P2P, dos dispositivos se conectan de forma individual, ofreciendo una limitada conectividad. En las redes FC-AL (Anillo arbitrado), los dispositivos se encuentran en un anillo, en una topología semejante a una red token-ring. La red FC-SW (Switched) es la más común, y la única que hoy día se sigue implantando. En esta, cada entidad se conecta a un switch, siguiendo el mismo concepto de las redes Ethernet de hoy en día. Los switches son más complejos que los de Ethernet, dado que extienden sus posibilidades, permitiendo la creación de los FC-Fabrics, que son los núcleos de las redes SAN (Storage Area Network). Una Fabric (de nuevo, mejor dejemos el término en inglés) es una red de dispositivos Fibre Channel autónoma, que permite comunicaciones múltiples, servicios de DNS, redundancia y seguridad.
Fibre Channel utiliza distintos protocolos de transporte y de red, tales como SCSI, IP o ATM. Precisamente ese soporte de distintos protocolos es lo que permite reunir en una misma tecología de interconexión las funcionalidades de red y de E/S de alta velocidad. Este nuevo concepto es el que ha posibilitado que FC se posicione en redes de almacenamiento de alta escalabilidad, ya que los dispositivos de almacenamiento pasan de estar asociados a un equipo, a ser entidades propias dentro de la red.
Todo este conjunto de características, además de la posibilidad de conectar hasta 16 millones de nodos en un único dominio, convierten a Fibre Channel en una tecnología ideal en aras de interconexión de sistemas (que ahora son equipos y dispositivos de almacenamiento), tanto a nivel de edificio como a nivel de campus. Además, en caso de necesidad, FC permite conectarse con otras redes a través de gateways, y en caso de necesitar conexiones a muy larga distancia, se pueden implementar enlaces entre switches estándar (ISLs, Inter-Switch Links) por medio de enlaces estándar. De esta forma, una red FC puede extenderse a nivel global, y entenderse como una red de comunicaciones/almacenamiento óptica con el mismo concepto de las que estudiamos en clase.
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Esbozo sobre la evolución de la infraestructura telefónica en España.

Conjuntamente al desarrollo social y tecnológico del país, y a lo largo de muchos años, se fue desenmarañando una red de telefonía paralela al crecimiento económico del Estado. Desde el nacimiento, en 1924, de la Compañía Telefónica Nacional de España, una complicada infraestructura basada en pares de cobre empezó a abrirse camino en los hogares españoles, que veían, casi conjuntamente, la llegada del teléfono y la televisión.
A los pocos años de su fundación, la CTNE, con el beneplácito de Alfonso XIII, se hizo con todas las concesiones en materia de telefonía y telegrafía en España. Después de la Guerra Civil, el Gobierno decide recuperar todas esas concesiones que el monarca había otorgado a la telefónica, y lo hace nacionalizando de facto la compañía, comprando las participaciones que ITT, la International Telephone and Telegraph Corporation, tenía de la CTNE. Desde entonces, y hasta el año 1992, el desarrollo de la infraestructura Telefónica estuvo en manos del Estado, así como la explotación de los recursos y, naturalmente, el beneficio de la actividad comercial.
En el año 1997 se culmina la venta del último paquete accionarial que todavía estaba en manos del estado, y que suponía algo más del 20% del capital. De los 74 años de historia que tenía Telefónica cuando en 1998 se culmina la liberalización del mercado de las telecomunicaciones, 65 habían pasado con intervención estatal de un tipo u otro. Casi el 90% del tiempo.
Y si con la privatización del sector eléctrico y el del ferrocarril se tomó la precaución de, previa a la liberación comercial, dividir los intereses entre explotadores de infraestructuras (ADIF, Red Eléctrica) y operadores comerciales (RENFE, Endesa y otras), con Telefónica no fue así, y pasó a ser (o estrictamente, siguió siendo) una compañía-operadora propietaria de la infraestructura de telecomunicaciones y de los clientes finales.
La consecuencia más evidente de este despropósito en la privatización vino pocos años más tarde, con la liberación del bucle local. Si, como el sentido común dictamina, se hubiese dividido a Telefónica en dos empresas, tal y como se hizo con RENFE y ADIF, y se hubiese tenido a una empresa propietaria de la infraestructura y a otra como operador de telecomunicaciones, la evolución y destino de los otros operadores en competencia con Telefónica-Operadora habría sido radicalmente distinta. Con este idílico paisaje, Telefónica-Infraestructura no tendría ningún interés en favorecer a ningún operador sobre otro, no solamente en los accesos al bucle local, sino en la consecuente explotación comercial de su infraestructura.
Son sobradamente conocidos los problemas que causa esta posición dominante de Telefónica, y en los blogs de mis compañeros se pueden ver algunos ejemplos. Lamentablemente, la solución a esta situación no es tarea sencilla. Una nacionalización parcial a estas alturas se vuelve casi inverosímil, más todavía desde que en 2007 caducase el mecanismo de golden share sobre Telefónica, que aun así no aportaría suficiente fortaleza a una intención de compra, y que endeudaría al Estado por encima de niveles lógicamente admisibles. Así las cosas, y en un rápido análisis tampoco excesivamente meditado, lo único que cabe esperar es que Telefónica pierda su ventaja por mero añejamiento de su infraestructura, y que precisamente en un intento de mantener esa ventaja, retrase la modernización o implantación de nuevas tecnologías a su red, mientras otros operadores sean capaces de llegar a ver esta dejadez, y aprovecharla en su beneficio.
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Alierta: ese gilipollas tan listo
Tengo una curiosidad con respecto a lo de Alierta. Vaya por delante que soy un firme y estruendoso defensor de la neutralidad en la red, no se me entienda mal, pero… ¿qué nos importa a los usuarios que Telefónica decida cobrarle a Google? ¿Ha dicho Alierta algo sobre bloquear a operadores que no paguen el canon que quieran imponer, o degradar el acceso a sus servicios?
Mucha gente en este pais olvida que Google es tan empresa como Telefóncia, y que sus tiempos de don’t be evil quedaron atrás. Similitud al uso: Street View. Hace poco se anunció que Google está planeando sustituir los carteles publicitarios que hay por las calles con publicidad propia. A todo el mundo le parece fantástico, porque están desarrollando un servicio asumiendo un coste elevadísimo, y casi parece un fair use el intercambio publicitario que planean. Pero en realidad, ¿lo es?
Pues tanto como podría serlo por ejemplo la publicidad en las autopistas. Véase: Un usuario paga su peaje, con lo cual se le garantiza el acceso a la carretera. Para a comer en una estación de servicio, que Audasa alquila a Medas, es objetivo de publicidad que Contrapunto paga a Audasa, y echa gasoil en una gasolinera que está ahí porque Repsol ganó la concesión, pagando enecientosmil euros por entrar a concurso.
Pero… ¿no había pagado ya el peaje el usuario? ¿Qué es eso de que Audasa cobre a Repsol, a Medas, a Contrapunto y a toda empresa que quiera hacer negocio utilizando la Autopista?
Pues es lo mismo que quiere Telefónica. Telefónica tiene mucho más por los respetables a Google de lo que parece, sólo faltaba. Son muchas decenas de millones de personas las que se conectan a Internet a través de Telefónica. Son cientos de millones de clientes de GMail que día a día ven la publicidad de AdSense, que mañana, si a Telefónica le da el aire, puede filtrar directamente, para comodidad de sus clientes. O filtrar y poner la suya, por ser más osados. Y detrás de Telefónica, Ono, Vodafone, AT&T, Verizon… y todo el mundo. Y de la noche a la mañana, a Google se le acaba el negocio.
Telefónica es quien tiene al cliente final, Google es solo un intermediario. A mi no me cabe duda: Telefónica tiene todas las de ganar. Por eso Google está tan interesado en tener clientes finales, ya sea con Nexus One, con Google Apps Premiere, con AdSense, o conviriéndose en ISP… para dejar de ser tan dependiente como es hasta ahora de los que tiene a su alrededor, llevándose por ellos a los clientes finales.
El mercado español de Internet.
En aquel entonces, éramos muchos los que teníamos direcciones de correo electrónico válidas solamente en Infovía, aunque las exhibíamos con orgullo y nos considerábamos ya parte de La Red. Y si bien es cierto que la razón no estaba en absoluto de nuestra parte, no fue por mucho tiempo. Es a finales de ese año cuando Internet empieza a tomar nombre propio en España, en ámbitos más populares con el nacimiento de algunos de los que después serían los más importantes ISPs de la Internet española de los 90: Arrakis, CTV, Jet-Internet, Corevia, y muchos otros, nacieron durante o poco después de la implantación de InfoVía, casi todos precisamente gracias a ella y al aprovechamiento de su infraestructura, convirtiéndose así en los primeros ISP (salva sea Telefónica) de acceso indirecto en España. No obstante, ese crecimiento exponencial que se iniciaba en esos años, se vería no mucho tiempo después reajustado con la crisis de las punto com, a la que no fueron ajenos los ISPs, y que sufrieron en forma de fusiones y absorciones por gigantes de telecomunicaciones. Realmente, dado que fueron tiempos coincidentes con la liberalización del sector de las telecomunicaciones en España, no es trivial discernir entre movimientos estratégicos de las recién llegadas operadoras de telecomunicaciones e ISPs que necesitaban fervorosas inyecciones de capital, pero en cualquier caso, de lo que no cabe duda es de que el cambio de siglo fue una época convulsa en este negocio.
La evolución del sector, y sobre todo su fuerte penetración, hizo al fin insostenible el modelo de negocio de ISPs ajenos a la infraestructura de la red, y su proyección global inabordable derivó en que hoy día son pocos, si es que queda alguno, los que han sobrevivido sin tener a su lado a un gran operador. Arrakis, cuando era una de los primeros ISPs de España, fue a parar a los brazos de British Telecom; CTV absorbió a Jet Internet, y después éstos fueron asimilados en Uni2 y más tarde en Wanadoo, hoy Orange, que también se quedó con el pastel de Ya.com. Tele2 acabó en manos de Vodafone, y en resultas, al final, el panorama de Internet en España está representado por las tres grandes: Telefónica, Vodafone y Orange; las tres cableras (destacando Ono), y algún ISP excepcional, como Jazztel, que sin el apoyo de ningún gran operador, y no sin alguna dificultad, está sabiendo mantener su posición digna y destacada de entre toda la oferta de internet en España.
La consecuencia más inmediata a esta progresiva polarización de los accesos a internet implica uno de los retos más importantes a los que se enfrentan hoy día los ISPs en primer término, y toda la sociedad en general, y es el de ser capaces de mantener, y hacer mantener, el principio máximo de neutralidad de la red (recomendabilísimo vídeo que lo explica con detalle) por encima de los propios intereses comerciales, políticos o culturales. Si bien es cierto que en España los ISPs viven en sucinta connivencia con la CMT que, siendo la entidad de regularización que debería velar por el cumplimiento de la Net Neutrality, permite despropósitos tales como autorizar tarifas de internet que prohiben tráfico P2P o VoIP, como ocurre con los operadores móviles, las perspectivas, pese a todo, y aun sufriendo los exabruptos de algún gerifalte, son bastante halagüeñas. La propia concepción de Internet dificulta en modo extremo la evasión de este principio, sobre todo la pretensión de hacerlo sigilosamente, y muchas de las empresas que hoy tienen el control de los contenidos basan su modelo de negocio en premisas que implican la neutralidad de la red. Y con ésto, y no en menor medida, con ésto, la neutralidad de internet parece salva de cualquier tipo de injerencia ajena a nuestras buenas y viejas costumbres.
… ¿o será la mía una postura demasiado optimista? ¿Está en peligro real la neutralidad de la red? Protegerla legislativamente… ¿sería una solución, o sería contraproducente? Con ofuscación de tráfico, ¿estaríamos a salvo de la priorización de servicios o destinos por parte de nuestro ISP? Y si no fuese así, ¿estaría nuestro ISP invadiendo nuestra privacidad? En estos términos, ¿qué es más importante? ¿una red libre, o una red legislada con lo bueno y lo malo que esa legislación pueda traer?

La neutralidad en la red no es solo una buena idea.
Debería ser la ley.
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http://blog.siorc.com/2010/03/04/el-mercado-espanol-de-internet/
Xynthia y el GFS: Fin del cortejo.
Ha sido apasionante. Cinco días pegado al ordenador cada vez que salían las actualizaciones de los modelos. Uno tras otro, iban dándole más credibilidad a las intenciones iniciales: habría ciclogénesis, y sería mucho más que explosiva. Los modelos se actualizan, en general, con datos a las 00 y a las 12, aunque con el tiempo de computación que es necesario invertir en ellos, la modelización puede tardar cinco horas más.
En muy pocas ocasiones todos los modelos están de acuerdo. Es norma que haya disparidades, mayores o menores, entre unos y otros. Normalmente los modelos son indicativos de tónicas generales más allá de las 72 horas, salvo en circunstancias excepcionales, cuya fiabilidad se ve comprometida más allá de las 48.
En esta ocasión todos los modelos, salvo uno, el más importante, estaban de acuerdo. GFS no veía clara la profundización, y dejaba al bicho en unos insulsos 985 hpa. Ya había pasado otras veces: UKMO, ECMWF, HIRLAM, MASS y NOGAPS diciendo una cosa, GFS llevándoles la contraria, y al final era este último el que se llevaba el gato al agua. GFS es un modelo de predicción global (su nombre lo indica, Global Forecast System), con una malla variable y resolución de un grado. No tiene características técnicas destacables, y solo se puede apreciar la grandeza de su modelaje adentrándose en los sistemas de ecuaciones que definen su comportamiento. Sea como fuere, en España se tienen en cuenta principalmente tres modelos, ECMWF, HIRLAM y GFS. Mientras los dos primeros sentenciaban la presencia del brutal ciclón que se acerca, con presiones que bajarían de los 970 hpa, GFS no lo veía tan brutal, y la prudencia se adueñó de los organismos oficiales hasta bien entrada la tarde de hoy viernes. Sólo podían pasar dos cosas: o reculaban ECMWF e HIRLAM y nos quedábamos sin el espectacular ciclón, o, lo más atípico, reculaba GFS y con esas, habría fiesta.
A las 22.04 se liberó la nueva modelización de GFS.

Bajan de 985 a 965 hpa. GFS se ha plegado, y con esta salida convierte la predicción en realidad inevitable e inminente.
Va a haber fiesta. Y si no tenemos cuidado, no saldremos todos vivos de ella.
Buenas noches. Y buena suerte.